El panorama político del país se encuentra atravesado por el proceso de paz que se lleva a cabo en este momento en La Habana, Cuba, entre la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC - EP) y el Gobierno colombiano. A pesar de los acuerdos a los que se han llegado en dicho escenario, las violaciones masivas y sistemáticas a los derechos humanos por parte de diferentes actores, paramilitares, Fuerza Pública, FARC, ELN, entre otros, sigue siendo un acto recurrente en la realidad colombiana, especialmente contra comunidades en situación de vulnerabilidad como indígenas, campesinos, afrodescendientes, mujeres, niños, defensores y activistas de derechos humanos. Así mismo, la polarización social y política frente a dicho proceso ha sido un elemento constante a lo largo del 2015, convirtiéndose en un obstáculo para el tratamiento íntegro de derechos humanos y para la erradicación de la tortura.


Los actos de tortura en Colombia incluyen desaparición forzada, amenazas sistemáticas, persecución política a diferentes sectores de la sociedad civil, deficientes condiciones de los centros de reclusión en el país, criminalización de la protesta social, violencia sexual y discriminación a la población LGBTI. Aunque no existe un registro oficial especifico de víctimas de tortura, hasta el mes de febrero del 2016 se han registrado un total de 7.902.807 víctimas, de las cuales 7.640.180 son víctimas del conflicto armado, y específicamente las víctimas directas de desaparición forzada, homicidio,  fallecidas y no activas para la atención son 1.572.552.


En Colombia, se ha venido insistiendo desde las organizaciones sociales, en la necesidad de que haya procesos de investigación, seguimiento y juzgamiento rigurosos que evidencien la comisión de este delito, para permitir que las victimas puedan encontrar seguridad jurídica y emocional para continuar sus proyectos de vida y que la ciudadanía en general pueda sensibilizarse ante los elementos que configuran el delito y que no se pueden permitir en ningún espacio de la vida  cotidiana.


Devolver la confianza a la población para ejercer la pluralidad de pensamiento y expresiones que frente a los descontentos sociales y poder reclamar cuando se sienten vulnerados sus derechos sigue siendo prioritario para crear un panorama nacional sin tortura ni tratos crueles, inhumanos y degradantes.

Tortura y el Derecho a la Rehabilitación en Colombia

By continuing your visit to this website, you accept the use of cookies in accordance with our privacy policy. Yes I accept